sábado, 3 de noviembre de 2012

Predicación sobre Los Dones del Espíritu




Por Álvaro Torres Forero
Semana de la Familia
IPUC - Cúcuta

Introducción

Los capítulos 12, 13 y 14 de 1 Corintios son el testimonio de que ha existido controversia sobre el tema de los dones espirituales.

Estos capítulos fueron escritos para aclararle a los corintios el uso y el abuso que ellos hacían de los dones. Muchos en vez de tomar esto como una aclaración lo han tomado como una fijación de posición pero en realidad es una aclaración a unas personas que tenían prácticas que se volvieron desordenas y que el apóstol Pablo estaba organizándolas.

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”. 1 Corintios 12:1

La Biblia nos habla de los dones del Espíritu como herramientas para la edificación del cuerpo de Cristo y agrega que no debemos ignorarlos. Estos son verdades que no debemos ignorar.

Nosotros en realidad hemos hablado del don de lenguas y lo hemos practicado, y quien toca el don de lenguas se mete en un gran problema en la Iglesia Pentecostal Unida porque nos hemos enamorado del don de lenguas y surgen preguntas como ¿hace cuánto tiempo usted no habla en lenguas? ¿Usted sólo hablo una vez en lenguas?

¿Qué es un don?

La palabra don en la Biblia proviene de la palabra Carisma que quiere decir gracia, don divino, benevolencia, servicio. La palabra Carisma significa habilidad, una habilidad que uno tiene. Un don del Espíritu es una habilidad recibida del Espíritu Santo, es decir, hay habilidades que tienen las personas comunes y hay habilidades que son dadas por el Espíritu Santo. Un don es un regalo de Dios porque la palabra don lleva implícito el concepto de gratuito.

Los dones son producidos por el Espíritu Santo y hacen referencia a las gracias que Dios concede a los creyentes, en otras palabras, el don es la influencia del Espíritu Santo sobre el creyente y le imprime carácter, ¿por qué le decimos a una persona que es un cantante? ¿Qué lo hace cantante? Una personas es cantante porque tiene la habilidad de cantar, una persona que sabe escribir se convierte en un escritor, una persona que sabe hablar se convierte en un orador. El don le imprime carácter y lo hace lo que la persona es, yo soy pastor porque tengo el don para pastorear, el otro es evangelista porque tiene del don de evangelizar aunque hoy en día no se le llama evangelista a los que evangelizan sino a los que predican gritando, al que es un predicador vivaz, pero esto no es ser un evangelista sino un buen orador. En la Iglesia Pentecostal casi no tenemos evangelistas reconocidos, lo que tenemos son predicadores oradores que les gusta la multitud y saben predicar con un grupo de músicos, como los americanos llaman orador al que llena un estadio entonces nosotros decimos: ¡ese es un evangelista! Lo que se ha puesto de moda en nuestra iglesia es la oratoria grandilocuente, el hombre que sabe saltar, que sabe correr, que se baja del púlpito, que va hasta allá, que regresa aquí y se dice que ese es un gran evangelista, pero no es así, evangelizar es otra cosa, es comunicar el evangelio, algunos evangelistas no son famosos pero son muy buenos.

Tú tienes un don y ese don te convierte en lo que eres, es decir, hay un hombre que es un ministro, hay un don que le hace qué ministro es y hay una actividad que le muestra cómo se hace el ministerio que él tiene. Ministerio es la actividad, Ministro es la persona, Don es la habilidad y la Operación son los resultados. Esas son las cuatro palabras que se usan ahí que son muy importantes.

¿Cuáles son los dones?

En el capítulo 12 de 1 de Corintios hay una lista de dones pero no es la única lista que hay, en Romanos 12 hay otra lista y también en Efesios 4 pero no se dan por terminadas, la forma de hablar del escritor da a entender que hay esas habilidades y otras.

En Efesios se hace una explicación que no se hace en ninguna de las otras listas, dice que son para el perfeccionamiento de los santos y para la obra del ministerio, le agrega esta frase que le da una característica especial a esos dones, es decir, hay una insinuación de que estos dones que algunos llaman ministeriales (pero que en realidad todos son ministeriales) tienen una función específica que es el perfeccionamiento de los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, como podemos ver, hay gran diversidad de dones que los creyentes pueden tener aunque los de Efesios parecen tener una función específica y se identifican con los ministerios mayores o de formación y perfeccionamiento de los santos.

¿Cómo se obtiene un don?

La Biblia dice que no podemos conseguir el don que queramos, somos un cuerpo y cada órgano en el cuerpo tiene una función específica que no consigue porque lucha con los otros miembros sino porque le dieron esa función. Dios repartió estas habilidades de los órganos del cuerpo como Él quiso.

Dios nos puso en el cuerpo como Él quiso y eso quiere decir que nos dio una función específica como Él la quiso, por eso a veces invitamos a alguien para que la iglesia se beneficie con el don que el otro tiene, debemos compartir los dones para que la iglesia se beneficie de todos estos ministerios que Dios nos has dado.

Así que nadie puede decir: ¡yo quiero ser apóstol! aunque nosotros pensamos que los apóstoles no existen porque pensamos que apóstol es Pablo, Pedro… pero la palabra apóstol significa enviado, primer enviado, así que un misionero debiera ser un apóstol, es decir, en cuanto a ministerio debiera ser un apóstol, no quiere decir que es de los apóstoles originales, quiere decir que es una persona que tiene ese tipo de ministerio, ¿cuál es el ministerio del apóstol? Es un ministerio global en el cual el que ha sido enviado debe evangelizar, estructurar a los convertidos para el bautismo, bautizarlos, pastorearlos, formarlos, organizarlos, formar las iglesias y sacar los primeros obreros.

El don no se consigue, se recibe.

¿Cómo descubro cuál es mi don?

El don se descubre actuando, sirviendo en la obra del Señor, los pastores deben observar el crecimiento del creyente para descubrir el talento que él tiene para así ayudarlo, incentivarlo y apoyarlo a que él desarrolle el talento percibido por su pastor y confirmado por la iglesia.

Cuando Pablo fue llamado por Dios se fue a las regiones de alrededor y contaba lo que Dios había hecho con él, en eso estuvo casi trece años antes de ser oficialmente un ministro, los de ahora se convierten y al año ya quieren ser pastor pero eso debe llevar su tiempo para que se vaya formando y desarrollando.

Los capítulos 12, 13 y 14 de 1 Corintios no son una enseñanza, son una corrección, los corintios preguntaron varias cosas: el matrimonio, las ofrendas, el uso de los dones.

El capítulo 14 de 1 de Corintios habla del don de lenguas y la profecía, al final de este capítulo se habla acerca del mal uso que los corintios le dieron a las lenguas que es el mismo que nosotros le estamos dando, a nosotros ya nadie nos saca del pentecostalismo pero a veces hacemos lo que la Biblia clara y específicamente dice que no hagamos.

El apóstol Pablo dice: prefiero hablar cinco palabras en buen castellano que 10.000 palabras en lenguas, también dice: prefiero hacer lo que es mejor, en ese contexto de que hay unas cosas que en el culto público en relación con las lenguas y la profecía, la una es mejor y la otra es peor, el apóstol Pablo dice: procuren lo mejor, porque en la iglesia prefiero profetizar que hablar en lenguas, una cosa es mejor porque todo el mundo la entiende y edifica, mientras que en la otra, la persona habla en lengua y su entendimiento queda sin fruto y dice claramente en la iglesia y no dice en la casa.

Hablando de ese culto y de esas preguntas él les dice: escojan lo mejor. No que haya un rango de dones y que uno sean mejores y otros peores, no hay dones mejores y peores porque todos son dones para la edificación del cuerpo de Cristo pero hay dones que son preferibles según la circunstancia, en el caso del culto público era preferible hablar en castellano que hablar en lenguas, el apóstol les dice: prefieran lo mejor, entonces no se trata aquí de que “yo voy a orar para que Dios me dé los mejores dones”.

El don de lenguas

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 1 Corintios 12:27-30

La respuesta a todas las preguntas es NO.

No sé de dónde sacamos nosotros que todos tienen que hablar en lenguas como don, la Biblia dice que no, otra cosa es el bautismo del Espíritu Santo, la Biblia enseña que la señal inicial del que recibe el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas pero no todos los que hablan en lenguas por recibir el Espíritu Santo reciben el don de lenguas, entonces es muy posible que algunos no tengan el don de lenguas porque aquí lo dice ¿hablan todos lenguas? pero a nosotros no es muy difícil aceptar esto.

El manejo del don de lenguas es una cosa y el manejo de las lenguas como señal inicial del bautismo del Espíritu Santo es otra, es necesario que nosotros no impidamos el hablar en lenguas, entonces no podemos decir: “en esta iglesia no se hable en lenguas”, la Biblia no dice eso, pero sí dice que es preferible que en el culto público no hablen en lenguas o que si hablan en lenguas sea bajito y para cada quien en particular a menos que tenga interpretación, pero si tiene interpretación sean uno o dos, o a lo más tres.

No es cuestión de que yo soy pentecostal y estos hermanos de ahora no son pentecostales, es que la Biblia que es pentecostal dice así, nosotros no podemos inventar una doctrina porque creamos que es más espiritual o que es más bíblico o que así es más pentecostal.

El uso práctico de los dones

Hemos llegado a unas ideas sobre la manifestación del Espíritu Santo, que nosotros pensamos que cuando hay una manifestación de un don, tiene que haber un estado emocional extraordinario o que tiene que pasar “en la manifestación de Dios”, eso nos deja a nosotros a veces muy mal parados, porque esas tales “manifestaciones de Dios” que nosotros llamamos, pasan en los cultos, y a veces la manifestación de los dones del Espíritu Santo pasa fuera de los cultos, por ahí hay iglesias que terminan el culto y después del culto empiezan a profetizar todos, eso es un culto inventado por ellos, Dios no dice eso, pero ellos lo hacen, y algunos van y le profetizan al oído de la persona.

Yo tuve una Escuela Bíblica que fue extraordinaria, pero en todo avivamiento siempre hay alguna cosita rara y el pastor no puede dejarse llevar de las espumas, tiene que ser un hombre sólido, recibieron 80 el Espíritu Santo en tres días, esa vez bauticé 42 en esa semana de los que se convirtieron, pero estaba yo en el culto y se estaba Dios manifestando y vi una hermana que vino a donde otra y le habló al oído, yo sabía que ésta no había recibido el bautismo del Espíritu Santo y aquella se la daba de profetisa, cuando ya se habían ido casi todos, esta chica que pasó porque la otra le habló, venía saliendo llorando, y yo le dije: Dios le bendiga hermana, ¿cómo está?, mal (me respondió), ¿qué le pasó?, es que no entiendo hermano, no entiendo, ¿qué es lo que no entiende?, Dios me dijo que esta noche yo iba a recibir el Espíritu Santo y no lo recibí, ¿cómo le dijo Dios a usted eso?, la hermana tal vino y me dijo que Dios me mandaba a decir que lo iba a recibir. Bueno, entonces no diga que Dios le dijo, diga que ella le dijo que Dios le había dicho, es muy posible que Dios no le haya dicho eso, pero ella dice que Dios le dijo.

De pronto la hermana no lo hizo por maldad, pero con el deseo de que la otra recibiera el Espíritu Santo, ella le dijo: Ahora que está el Señor aquí debes ir, Dios me puso esto, vete allá… Ella estaba usando una palabrería que es un poco impropia (pensando que fuera bien intencionada), entonces yo tuve que explicarle porque esa muchacha estaba en el piso y ya no iba a venir más a la iglesia porque Dios la engañó, entonces para eso estamos los pastores, para animar al creyente; ella está ahora mismo fiel al Señor, tiene el Espíritu Santo, está casada bien, está sirviendo y trabaja en la iglesia.

Fíjese como fue y le dijo: “pasa porque esta noche Dios te va a dar el Espíritu Santo, Dios me lo dijo”. Tenga cuidado, porque nos dejamos llevar por las emociones, y la debilidad de los dones del Espíritu del Nuevo Testamento es esa, que acontecen en un ambiente emocional inestable, por eso cuando el profeta profetiza en el Nuevo Testamento la iglesia juzga, en el Antiguo nadie juzgaba al profeta, él decía: esto es así y eso es así, pero como los que “profetizan” quieren ser como Isaías o como Jeremías o alguno de ellos a quienes no aceptaban que se equivocaran, ellos dicen: “el Señor dijo, palabra Dios, ustedes son unos rebeldes”, no, el rebelde es usted como está hablando.

¿Cuál es la diferencia entre interpretación de lenguas y profecía?

En la Biblia están separados los dones de interpretación de lenguas y de profecía. La predicación es la proclamación del evangelio, no siempre que yo predico profetizo pero es muy posible que yo un día predicando profetice, cuando yo hablo en lenguas y alguien interpreta, la interpretación no necesariamente es una profecía pero puede ser, porque la profecía es el contenido, es decir, si lo que dice el mensaje en lenguas es profético sería profecía pero si no lo es, igual es un don del Espíritu Santo.

La profecía es lo que de pronto nosotros menos manejamos, pero sí se muestra en la Biblia. Agabo profetizó algo que iba a pasar en el futuro “así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto” y eso pasó. Pero los hermanos de ahora quieren profetizar como los profetas antiguos, cuando existieron Elías, Isaías, Jeremías y todos esos profetas, la Biblia no existía, entonces Dios le hablaba al mundo a través de sus profetas y esas profecías que ellos dieron fue lo que llegó a ser nuestra Biblia, Dios usaba al profeta como el oráculo o como la palabra hablada inmodificable de Dios, pero hoy día el profeta no tiene esa función, tanto es así que a los profetas antiguos usted no les podía decir que no, “yo voy a pensar si eso es así”, no, ellos decían: así ha dicho Jehová. El profeta del Nuevo Testamento no habla así, el profeta profetiza y la iglesia juzga, y si el profeta realmente es espiritual, debe someterse al juicio de la iglesia, alguien diría: y si la iglesia se equivoca, la iglesia se puede equivocar, pero lo que no pueda hacer el profeta es revelarse, porque mostraría que no es espiritual, si usted profetiza y la iglesia dice que no, quédese tranquilo que lo que es verdad, es verdad, desgraciadamente en este caso el tiempo lo dirá, aunque las personas que pudieron haberse beneficiado sufrirán el mal, pero lo que yo no puedo es profetizar y querer imponer mi profecía porque yo soy el profeta, profetas que quieran manejar el culto a un pastor, no son profetas, son gente que les gusta buscar el protagonismo, porque el que tiene el manejo de la iglesia es el pastor, la Biblia no dice: sujetaos a vuestros profetas, la Biblia dice: sujetaos a vuestros pastores, la Biblia no dice: escribe al profeta de la iglesia, la Biblia dice: escribe al ángel, que era el pastor. El ministerio que está encargado de manejar la iglesia local es el pastor, no porque él sea más famoso o el más importante, es porque esa es su función, el pastor está para cuidar las ovejas, alimentarlas, protegerlas y manejar el rebaño, ese es su trabajo.

En Belfast, Irlanda, había una profetisa y estaban nombrando los directivos de la iglesia local, y habló en lengua y dijo: así dice el Señor, separadme a fulano para secretario y separadme a fulano para tesorero y separadme a tal para vocal y separadme a… separadme a, a la hermana de la blusa roja. Hermanos, Dios no puso a los profetas para dirigir la iglesia, tampoco puso a los profetas para desenterrar los pecados a las personas, usted no encuentra a ningún profeta en el Nuevo Testamento haciendo eso, algunos hermanos quieren emular a los profetas del Antiguo Testamento que tenían una función totalmente diferente, en pocas palabras, la función del profeta del Antiguo Testamento es: “El Espíritu de Jehová está sobre mí para declarar a Israel su pecado”, en el Nuevo Testamento no dice así, dice: El Espíritu del Señor está sobre mí para anunciar buenas nuevas de salvación, apertura de la cárcel, libertad a los cautivos”, nosotros no andamos denunciando el pecado como Isaías, Jeremías u Oseas, nosotros estamos predicando el reino de Dios que salva o los cautivos, no es lo mismo, pero el hermano quiere sonar como el profeta Isaías, y alguno hasta se pone la ropa para que se vea dramático, “atención, pueblo de Dios, he aquí vengo en breve y mi galardón conmigo”, no, eso dijo el profeta antiguo, el profeta nuevo no dice así, por eso dije: haga la línea de las dispensaciones, cosa que usted ubique cada cosa en su sitio, porque queremos usar las palabras de Ester o las de Ruth o las de Daniel o las de Isaías o las de Moisés como si fueran escritas ayer y resulta que han pasado más de 3.000 años, usted me va a decir a mí que en 3.000 años no ha pasado nada, no se ha cumplido nada, estamos en la misma circunstancia, Cristo no ha venido, Cristo no ha muerto, no ha resucitado, el diablo no ha sido vencido, sigue con las mismas funciones, los demonios siguen iguales, entonces ¿para qué vino Cristo hermanos?, ¿estos 3.000 años de historia para qué han servido?

Creo que nosotros debiéramos acostumbrarnos a usar la terminología correcta, que de pronto a veces no la usamos bien, la gente a veces discute porque dicen: no tiene el Espíritu Santo, en realidad sí tiene el Espíritu Santo, lo que no tiene es el bautismo del Espíritu Santo, que es una experiencia fuera de esa obra del Espíritu o que pasa dentro de esa obra del Espíritu, es un peldaño más en la vida, la obra del Espíritu empieza el día que le comienzan a predicar la palabra, ahí arranca la obra del Espíritu, pero el bautismo del Espíritu Santo es una bendición posterior, lo malo es que aquí como hemos confundido las dos expresiones, alguien dice: él no tiene el Espíritu Santo si no ha recibido el Espíritu Santo, refiriéndose al bautismo, otro dice al revés: yo no necesito recibir el bautismo porque ya yo tengo el Espíritu, los dos están equivocados, la obra del Espíritu empieza cuando cree la palabra y el bautismo es una bendición posterior, pero el haber recibido la obra del Espíritu en su vida no es equivalente a recibir el bautismo del Espíritu Santo, que es una experiencia dentro de la misma experiencia de la obra del Espíritu, fíjese en un versículo: en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se puso en pie y dijo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto hablaba del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él. Fíjese que nosotros como hemos pensado que el bautismo del Espíritu Santo es la recepción del Espíritu y que no tenía Espíritu antes, entonces dicen: descendió, pero aquí la Biblia no dice descendió, sino de su interior correrán, así que ya había algo adentro, porque es de su interior que corren, es decir, no es que cae, “desciende aquí, desciende aquí, desciende aquí, el Espíritu de Dios ya descendió” hace 2000 años ya descendió, no va a descender, lo que usted necesita es permitir que el Espíritu Santo se manifieste en usted en forma del bautismo del Espíritu Santo, porque el Espíritu ya descendió, el Espíritu, es decir, lo que es la obra del Espíritu ya descendió, pero el bautismo del Espíritu Santo es una experiencia posterior, y yo no puedo decir que porque la obra del Espíritu empezó en mí, ya tengo el Espíritu y no necesito el bautismo del Espíritu Santo, porque no son iguales, como tampoco puedo decir que no tengo nada de Dios porque no tengo el bautismo del Espíritu Santo, porque tampoco es verdad, son dos experiencias diferentes, está bien que los hermanos hablen en lenguas pero no tienen necesidad que se interpreten sino que son para su edificación y en ese caso la Biblia dice: calle en la congregación, pero nosotros decimos ¡cómo van a callar!, pero la Biblia dice que calle en la congregación a menos que las pueda interpretar él mismo u otra persona, lo que sí es verdad es que hace rato no se ve una interpretación de lenguas y eso sí se puede pedir, la Biblia dice: pida el poder interpretarla, no tener el don, pero interpretar las lenguas sí se puede pedir, sería bueno pedirle al Señor que alguien interprete lo que se está hablando para saber y si no, calle en la congregación.                                   

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Los Dones el Espíritu - Álvaro Torres 

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